“Lars y una chica de verdad”. Genial.

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Hay películas que te hacen llorar de risa. Hay películas que te hacen llorar de pena. Y luego esta “Lars y una chica de verdad”. Una película que te hace llorar de risa y de pena prácticamente a la vez. Y créanme, eso es muy difícil de conseguir.

No hay mucho más que añadir salvo las palabras “imprescindible” y “no es lo que parece según la carátula”. Quizás las palabras “nominación al Oscar al mejor guión original” ayuden un poco. Y, tal vez,  “Ryan Gosling está insuperable” un poquito más.

Con esto yo daría por terminada mi recomendación. Entendería que todos habéis confiado en mis palabras y habéis decidido apuntaros esta peliculita en vuestras tareas pendientes. Si aún así no es ese  el caso, os emplazo a que veáis el trailer. Pero ojo, os advierto que la experiencia mejora considerablemente sin conocer nada a priori. Dicho queda.

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Buscando un beso a medianoche: el triunfo de la sencillez

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Tiene que ser increíble (“amazing” que diría el tontolpijo de Fama) vivir en Los Ángeles, dedicarte al cine y hacer películas independientes. Suena a la mayor paradoja del mundo, pero existir, existe. Sobre los motivos de su existencia ya habría que suponer demasiadas cosas. Hacer cine independiente en Los Ángeles puede ser por cuestión de principios, por cuestión de gustos o, por supuesto, por cuestión de dinero. Bendito dinero…. En este caso es bendito, por la falta de él. Porque estoy completamente seguro de que si esta película hubiera contado con un solo dólar más de presupuesto no hubiera logrado transmitir ni la mitad de lo que logra tal y como lo es en realidad.  “Buscando un beso a medianoche” se rodó en 9 días, y recuerda alegremente a “Antes del amanecer” de Richard Linklater. De hecho, ambas películas comparten productora. Esta humilde y sencilla película es mucho mejor que la mayoría de productos con presupuestos millonarios que nos llegan de Hollywood. El dinero no siempre es sinónimo de calidad. Estrujarse el cerebro para contrarrestar su falta sí que lo suele ser.  La ciudad de Los Ángeles se convierte en un personaje más de la película ( del mismo modo que Viena en “Antes del amanecer” o París en “Antes del atardecer”) y al parecer, el equipo técnico se limitó a utilizar aquellos escenarios disponibles donde había más iluminación.  Cuestiones económicas aparte, recomiendo a cualquier persona con cierta  sensibilidad cinematográfica y vital que vea esta cinta. No es una obra maestra, pero seguramente saldrás del cine mejor de lo que entraste. Algo que es difícil de asegurar últimamente.

“Buscando un beso a medianoche” se puede ver esta semana en los Cines Groucho de Santander en Versión Original Subtitulada.